El dato vive en cinco planillas
Cada área tiene la suya y ninguna coincide. El número que llega a la reunión depende de quién la armó.
Sistemas de gestión, dashboards y apps a medida para empresas que hoy resuelven con planillas y WhatsApp. Alcance y precio cerrados antes de escribir una línea de código.
El punto de partida
Si te reconocés en aunque sea uno de estos puntos, hay lugar real para un sistema propio.
Cada área tiene la suya y ninguna coincide. El número que llega a la reunión depende de quién la armó.
El mismo pedido se escribe en el chat, en el Excel y en el sistema de facturación. Y en alguna de las tres se escribe mal.
Facturás bien, pero nadie puede decir qué cliente, qué producto o qué operación deja margen y cuál se lo come.
Pagás una licencia todos los meses por adaptar tu empresa al software, cuando debería ser al revés.
Si falta el que sabe, el proceso se frena. El conocimiento está en su cabeza y no en ningún sistema.
Un sistema propio se adapta a cómo trabaja tu empresa, no al revés.
Agendar diagnósticoCómo trabajamos
Cuatro etapas, cada una con lo que recibís y cuándo. Sin meses de relevamiento antes de ver algo funcionando.
Entendemos cómo trabaja tu empresa hoy y qué parte duele más. Salís con una recomendación concreta, aunque no avancemos.
Alcance, plazo y precio por escrito antes de escribir una línea de código. Sin rangos y sin sorpresas a mitad de camino.
Ves el sistema funcionando cada semana y corregís sobre algo real, no sobre un documento. Los cambios entran mientras se construye.
Queda en producción, con tu equipo capacitado y el código en tu poder. Seguimos con vos para lo que venga después.
Antes de agendar
No pagás. La garantía es esa y está por escrito en la propuesta. El plazo se cuenta desde que arranca la construcción, sobre el alcance que firmamos: si después sumás funcionalidades nuevas, ese trabajo se cotiza aparte y con su propio plazo. Lo aclaramos porque un plazo que se estira cada vez que alguien pide algo no es un plazo.
No. La mayoría llega con un problema y no con una especificación, y está bien: parte del trabajo del diagnóstico es ordenar qué conviene construir primero. Si venís con el proceso entero pensado, mejor, pero no es requisito.
Depende del alcance, y lo sabemos recién después de la primera llamada. Lo que sí podemos decir de antemano es cómo se cotiza: precio cerrado por el alcance acordado, no por hora. Un proyecto por hora traslada el riesgo del cálculo al cliente, y preferimos absorberlo nosotros.
Sí, entero, y desplegado en infraestructura a tu nombre. No hay licencia mensual por usar lo que ya pagaste ni dependencia de que sigamos existiendo. Si algún día querés que lo siga otro equipo, se lo llevás.
Sí. En general no conviene tirar abajo lo que funciona: se puede integrar con lo que ya tenés, modernizar la parte que quedó vieja o construir sólo el módulo que falta. En el diagnóstico miramos qué se aprovecha antes de proponer reemplazar nada.
Queda soporte y podemos seguir con mejoras y funcionalidades nuevas. Ningún sistema queda quieto: el negocio cambia y el software tiene que seguirlo. Lo que no hacemos es atarte a un contrato de mantenimiento para que siga funcionando lo que ya está.
Treinta minutos, sin compromiso. Te vas con una recomendación concreta sobre qué conviene construir primero, avancemos o no.
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